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domingo, 3 de abril de 2011

30 metros mas adelante

Mismo día 20 de marzo, apenas unos metros más adelante mi mujer me
dice: Anda mira aquí. No sé si lo hubiera visto al pasar por delante
si ella no me lo hubiera dicho, pero el hecho de que fuera con ella y
me lo diga, lo entiendo compatible con encontrar señales. Encontrar
este nuevo Berlín a continuación es lo que realmente me llama la
atención y me pone en alerta. "Esto es una señal de algo"
Y es que cuando me refiero al hecho de seguir señales, del fluir, es debido a todas estas cosas inexplicables, pero sin embargo, significativas. Veréis lo que nos pasó a continuación.

Como os decía iba con mi mujer, y también con mi hijo, paseando este domingo por la mañana por Terrassa, una ciudad pequeña al oeste de Barcelona. He de introducir una señal que no he comentado (no todo lo que me encuentro lo subo al blog, sólo lo que me parece más significativo): esta señal se produjo en un bar de Terrassa al que nunca habíamos ido, aproximadamente el 6 de marzo. Hablábamos en la mesa del bar acerca de lo que deberíamos hacer especto a estas señales de los Países Bajos. Entonces antes de irnos voy al lavabo y en el tablón de anuncios, leo los papelitos que los clientes ponen para ifrecer sus servicios. Y uno de ellos es de un chico Noruego, que ofrece clases de Noruego a intercambio de catalán o inglés. Curioso. Anoto su móbil Al día siguiente le mande un mensaje pero no respondió. Como no sabía si la señal era quedar con él o no, no insistí. Cuando recibes una señal puedes dar un paso en esa dirección (enviar un mensaje o llamar) y si se abre la puera, si el tema avanza, si fluye, continúas. Si no, por mucho que quieras, es mejor no forzarlo y creer que fluye porque quieres que fluya. Sólo te engañas a ti mismo.
Pues bien esto viene a cuento, ya que este día que encontramos las señales del libro de Berlín y el anuncio a continuación, fuimos a dar un paseo y nos metimos en un bar nuevo a tomar algo. Este bar está en la otra punta del bar de Terrassa donde habíamos encontrado el mensaje en el tablón de anuncios.
Y nada más entrar, oh sorpresa. Un chico sentado de espaldas a nosotros, pero justo al lado de donde nos íbamos a sentar (era un sofá grande de los que se comparten, con dos mesas bajas y taburetes). Y éste, llevaba una chaqueta de chándal roja con unas grandes letras NORWEGIAN. Estaba hablando en inglés con una chica de aquí que le enseñaba catalán. Hacían intercambio. Tenía que ser él!! Esto si era inaudito, y tal y como toca, nos quedamos mudos, estupefactos. Qué debemos hacer? Si se hubiera quedado solo ni que fuera un momento lo hubera dicho algo para dar ese siguiente paso adelante, pero no paraban de hablar, no venía francamente a cuento, y además me corté en hacerlo así bruscamente. El caso es que pensamos que las dos señales anteriores de Berlín eran para llamarnos la atención, de que había algo importante a seguir, y entonces aparece Noruega. Y es que las señales hacia Noruega van apareciendo de vez en cuando, pero no fluyen los pasos que estoy intentado. Dar clases allí? Irnos a vivir a Noruega? No fluye de momento, pero algo se cuece. Y Berlín es el indicativo que me pone en alerta.

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