Ante ayer viernes, dejé a mi hijo en el colejio. Yo tenía entonces toda la mañana libre para mí. Así que si me ponía a pensar, se me ocurrían un sinfín de alternativas. "Hoy tengo la mañana libre" Le comento a un padre de otro niño, al salir de la escuela. "Me apetece ir al barrio de Gracia en Barcelona, a desayunar, que con este buen tiempo...".- Qué suerte, ahora te estaré imaginando en una terraza tomando el sol, mientras yo trabajo todo el día. Y me dijo esto, con tanta energía, o al menos yo así lo percibí, que me sentí francamente energético ante la posibilidad real de llevar a cabo esta propuesta.Entré en el coche, y dispuesto, en principio a ir a Gracia. Digo en principio, pues cuando te dejas llevar, al fluir, debes estar dispuesto a cambiar tu intención, adaptarla, modificarla, en cualquier momento. No sabía si llegaría a ir allá, pero de momento, conduje en esa dirección. Y atento a cualquier señal. A medio camino, ya en la ciudad, me dije a mí mismo "Llevo unos días sin señales evidentes, sin mucho movimiento, como todo el tema de Berlín" Fijé entonces la mirada al frente al detenerse el coche que circulaba delante mío en un semáforo. Fue todo simultáneo, el coche, mi pensamiento... Os adjunto la foto. Es una marca de coche, y aunque puede parecer buscar señales donde no las hay, la coincidencia, el impacto que me produjo, el ver Berlin de nuevo ante mí, y lo que sucedió después me confirman que era el inicio de estar de nuevo ahí. Entonces cambio de emisora de radio en el coche, a la emisora RAC105, emisora catalana con un estilo de música que me gusta, y mira por dónde: "no ponen música ahora, qué extraño". Están radiando una entrevista a una chica, alemana, en alemán, y lo van traduciendo. Alemán! Además el acento alemán de esta chica me encanta. Una de las cosas que me tira para atrás a la hora de plantearme de nuevo estudiar alemán es una sensación de rechazo que experimento cuando escucho hablar a algunos alemanes. Ésta chica me encanta, y el idioma a través de ella, parece como una caricia. Aahh, vale, entonces es que el carácter de algunos alemanes, o el dialecto de alguno de ellos, no me gusta. Pero no tiene porqué ser así. "Bueno, pues no descarto entonces volverlo a estudiar, quién sabe...". Aparco el coche y me dirijo a la terraza del bar al que había previsto ir. Ummm, que buen desayuno me espera, al solecito... Me siento en la única mesa libre que queda. Y las dos chicas de la mesa contigua, son alemanas y están dialogando en su idioma, a cierto volumen. "Vaya, de nuevo alemán" Pues ya empieza esto a encaminarse de nuevo, pero hacia dónde y porqué?? Quizá deba aprender alemán, dar cursos en Alemania, vivir en Alemania, hacer otro viaje... De momento no lo sé. Poco más tarde, caminando por las calles, me crucé en dos ocasiones con parejas de alemanes hablando suficientemente alto como para poder identificar el idioma. Estaba claro para mí, que algo se cuece con todo esto, y que si quiero ponerme en el flujo, entro de lleno, y la temática alemana, se repite.
Busco en internet un banco de tiempo cercano (un banco de tiempo es una asociación donde tu das tu tiempo ofreciendo lo que tú sabes hacer, y dispones de unos créditos en tiempo, para poder recibir a cambio cuando necesites, un servicio de algún otro usuario) para intercambiar terapias por lecciones de alemán, y se bloquean las webs, no consigo entrar... Bueno, quizá por ahí, o ahora por ahí, no es. Ok, estaré atento. Lo que es evidente es que cada vez prefiero más vivir así, es mágico!
Y hoy domingo, me he dormido por ciertas circunstancias inesperadas, y he perdido el primer tren. Debía acudir a impartir clases de Medicina China y poner un examen a los alumnos. Nada más y nada menos. Aviso que llego un cuarto de hora tarde y cojo el siguiente tren. Por algo será, digo yo. Pues bien, en la siguiente parada han entrado justo en mi vagón y se han sentado justo detrás, tres chicos que hablaban de Medicina China, dietética china tipo macrobiótica, y se dirigían a un examen. Estaban repasando en voz alta. Increíble. Esto me hace agudizar mis sentidos, estar atento a qué pasa a mi alrededor, y tres filas al fondo, en el mismo vagón, unos chicos hablando en ALEMAN! En fin. Más de lo mismo. El paso a dar en estas circunstancias es dirigirte a los personajes que te llaman la atención y hablar con ellos para mover el flujo, y obtener y aportar señales, información útil para algún momento. Ok, a ver si en la última parada que es donde yo me bajo les abordo. Y sí, se bajan ahí, porque ya no quedan más estaciones, pero la cola de la gente me impulsa a salir del vagón, y ellos se quedan dentro todavía sentados! Además, llego tarde, así que no voy a esperarlos. Y los alemanes? Ya no sé donde están. Bien, ok, voy al examen, y al finalizarlo, una alumna nos regala unas fotocopias de recetas de dietética china-macrobiótica.!! Umm, lo que está claro es que hay movimiento.
Esto es lo que os quiero decir, con lo de seguir las señales, hay que estar alerta, atento, y tampoco tener prisa en unir cabos. De hecho, yo tardé más de un año en decidir viajar a Berlín, tras recibir varias señales TODOS LOS DÍAS!! Así que, para diferenciar entre el fluir, y dejarse llevar por impulsos y recreaciones de nuestra mente inferior, debemos evitar la sensación de urgencia a dar un paso, y también, debemos sospechar cuando nos retenemos a darlo, con excusas y raciociocinios de nuestro intelecto.
Queda pendiente que os narre toda mi experiencia en Berlín, a ver el próximo día si dedico un tiempo a ello.
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